Beso de novios

Amor sin fronteras | Boda B & L en Hotel Don Gregorio

Últimamente nos estamos acostumbrando a la facilidad y a la inmediatez. Queremos tener de todo y queremos tenerlo ya. El problema de todo esto reside en que, por suerte o por desgracia, solemos conseguirlo así, fácil y rápidamente, y esto es precisamente lo que genera en nosotros esa ilusión de que todo lo que queramos lo conseguiremos sin gran esfuerzo… Pero no nos equivoquemos…Podremos vivir en un mundo tan híper conectado como rodeado de facilidades y comodidades… pero LO BUENO cuesta… lo que realmente merece la pena no se consigue sin esfuerzo, ni tampoco entiende de atajos. ¿Quien no quiere encontrar el amor de sus sueños? Imagino que todos… Pero… ¿Cuantos luchan cuando es necesario? Aaaai amigo… ¡Esa ya es otra cuestión!

 

Hay veces que, por suerte o por azar, nuestro camino se cruza de tal forma con el de otra persona que llegamos incluso a paralizarnos. En ese momento, o bueno, cuando conseguimos dejar la parálisis atrás, descubrimos que nuestra vida ya jamás volverá a ser igual. “¡Es todo lo que he soñado!” “¡Es todo lo que quiero!”. Pero como decía al principio… lo realmente valioso no suele ser sencillo. La cuestión es… ¿Cuanto piensas esforzarte por mantener vivo tu sueño cuando la cosa se complique? No estoy tratando de decir que sea necesario sufrir para amar, ni muchísimo menos. Pero cuando por circunstancias ajenas a vuestro control la situación es complicada, puedes hacer dos cosas. Dejarlo, porque claro… “Es muy difícil”… “Es increíble, pero vive muy lejos y creo que no funcionará”… “El idioma siempre será un handicap”… “Ojalá encuentre a otra persona igual… pero que viva en mi barrio… o en mi propio bloque (puestos a pedir…)”… O luchar, porque… “Es muy difícil, pero merece la pena”… “Es increíble, y me da igual si tengo que cruzar medio mundo para estar a su lado”… “El idioma es muy complicado, pero Google Translate ha hecho mucho bien”… y simplemente… “No existe nadie igual”…

 

Mentiría si dijese que no me sentí identificado al conocer la historia de Bruna y Litos (Carlos). Ella es de Brasil, y hace años vino a estudiar a Salamanca, donde conoció a Litos, salmantino. La suya es una de esas historias de amor que acaban muy bien, aunque los protagonistas tengan que vivir mil aventuras y algún que otro examen para ello. Pero saber cómo ellos habían luchado, dejando atrás todas esas dudas y problemas, me ayudó mucho en una época en la que precisamente el que estaba luchando era yo. Ver cómo el amor triunfa, reuniendo (y uniendo) a familias de dos continentes distintos, en una boda tan emotiva como mágica… ¡le recarga a uno las pilas! Y más cuando los ves mirarse con ese amor y esa dulzura en los ojos. Cuando te das cuenta de que en el fondo la distancia y las fronteras no son más que excusas u obstáculos que puedes sortear, saltar y superar… porque cuando quieres, PUEDES.

 

Aquellos que ya me conocéis desde hace tiempo sabréis que estoy hablando del año que viví a 18.000 km. de Eliška, pero hoy no toca hablar de eso. Hoy os quiero enseñar lo que han conseguido Bruna y Litos al no rendirse jamás, al no ceder ante la adversidad, al siempre querer quererse para siempre. ¿Creéis que exagero? ¡E aquí un breve resumen de su boda en el Hotel Don Gregorio! ¡Mirad cómo se miran! 😍

 

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